Notas a Apocalypse Now. Crónica de un rodaje maldito

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Eleanor Coppola. Barlin Libros, Valencia, 2020. 260 páginas.

Publicado en castellano en 2002 por Emecé, con el título de “Con el corazón en las tinieblas. Un diario íntimo de Apocalypse Now”, el diario del rodaje de la obra magna de Francis Ford Coppola regresa a las librerías de la mano de la editorial valenciana Barlin Libros, con el nuevo título de “Notas a Apocalypse Now. Crónica de un rodaje maldito”, una cubierta ligeramente distinta y la misma traducción de Mar Vidal con retoques.

El descenso a los infiernos del coronel Kurtz, volcado de la novela de Joseph Conrad a la experiencia alucinante de la guerra de Vietnam, es uno de los hitos del nuevo cine americano de los años setenta y de la filmografía de su director, así como una de las obras fundamentales para comprender en su real dimensión todo lo que aportó al cambiante Hollywood de aquella época la generación al completo de los nuevos bárbaros. Hay muchos títulos fundamentales surgidos de aquel grupo inicialmente compacto de cineastas (Taxi Driver, Tiburón, El padrino, La conversación, La guerra de las galaxias, Malas calles, El fantasma del Paraíso, Fascinación, Hardcore, un mundo oculto), pero ninguno como Apocalypse Now para calibrar la inventiva, las fricciones y el nuevo orden que la generación de Coppola, Lucas, De Palma y compañía –presente también en los libros de este mes en la reciente publicación sobre Scorsese escrita por directores españoles– impuso, aunque durara poco, en los convulsos años setenta.

De convulsión en convulsión. Así podría describirse la gestación del film, de la que Eleanor Coppola, esposa del director, dio cuenta en unas notas publicadas originalmente en 1979, a rebufo del estreno de la película. Fueron notas escritas para sí misma que empezó enviando a familiares y amigos desde Filipinas, donde se había establecido el cuartel de rodaje. Ya que algunas de estas personas le pidieron que les enviara más notas, Eleanor terminó dándole la forma de un diario. Solo se me ocurre otro caso similar en el que el cuaderno de la filmación se convierte en mucho más que un apéndice de la película filmada, y son las notas subjetivas sobre otra aventura, la de Fitzcarraldo, escritas por su propio director, Werner Herzog, en “Conquista de lo inútil”.

El libro se abre el 4 de marzo de 1976 en el municipio filipino de Baler. Estamos aún en el terreno del descubrimiento, completamente ajenos al rodaje: “Era la primera vez que la mayoría de nosotros veíamos búfalos de agua, arrozales y chozas de palma. Sofia dijo: “Parece el crucero por la selva de Disneylandia””. Termina con una entrada del 8 de noviembre de 1978, de nuevo con la pequeña Sofia Coppola (entonces de ocho años) como protagonista: “Le he estado leyendo uno de los libros del mago de Oz a Sofia”. No fue una lectura escogida al azar: al llegar a la Ciudad Esmeralda, los protagonistas se encuentran con un muro tan infranqueable como aquellos que debieron sortear los Coppola para terminar Apocalypse Now. Pero nada como estos párrafos extraídos del prólogo para explicar lo que fue desde el inicio aquella odisea, más digna de Homero que de una experiencia en celuloide:

  “Steve McQueen dice que el guión es magnífico, pero que el papel de Willard no es muy adecuado para él”;

 “Al día siguiente Francis llama a Brando. No contesta. Francis habla con el agente de Brando, que le dice que no está interesado en un papel y que no quiere hablar del tema”;

  “Más adelante, Al (Pacino) ha leído el guión y habla durante horas sobre el papel de Willard […] pero acaba dándose cuenta de que no podría hacerlo porque no soportaría pasar diecisiete semanas en la selva”;

  “Francis llama a James Caan. Le ofrece el papel de Willard: diecisiete semanas a 1,25 millones de dólares. El agente de James responde que quiere dos millones”;

  “Francis le ofrece el papel de Willard a Jack Nicholson. Su agente lo rechaza de parte de Jack, porque entraría en conflicto con la película que va a dirigir”;

  “Francis llama a Robert Redford. Le gusta el personaje de Kurtz pero no puede tomar en consideración el papel de Willard porque todavía no ha terminado su película”;

  “Francis le ofrece a Jack Nicholson el papel de Kurtz. El agente de Jack le devuelve la llamada. Jack ha rechazado el papel de Kurtz”;

  “Francis ha hablado con Al (Pacino) sobre la posibilidad de que interprete a Kurtz y de retocar el personaje para él. Al dice que el personaje todavía no es adecuado para él”;

  “Francis se siente muy frustrado. Agarra todos sus Oscar de las estanterías y los lanza por la ventana”.

Quim Casas