INVISIBLES

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Caminatas por los miedos visibles

LA NUEVA PELÍCULA DE LA DIRECTORA MADRILEÑA Gracia Querejeta luego de su fallida Ola de crímenes (2018) refleja la historia, simple y profunda a la vez, de tres amigas muy unidas que deciden salir a caminar juntas una vez por semana, como mera distracción y excusa para mantener la habitualidad del interés mutuo por la cotidianeidad doméstica de las vidas de cada una y obligarse a hacer ejercicio. Sin embargo, esas caminatas con un hermoso parque como entorno natural se convierten en una necesidad de desahogo existencial, una suerte de ámbito para el psicoanálisis amateur, en el que exponer las vivencias, frustraciones y temores tan comunes y tan personales de tres mujeres que han superado la barrera de los cincuenta. Así, Invisibles, una comedia dramática en toda regla, transita por diferentes estadios íntimos y emocionales de las veteranas protagonistas, en un viaje directo hacia la reivindicación del papel de la mujer, disfrazado por una visión irónica de la madurez femenina y una amistad no exenta de secretos y mentiras.

Elsa (Emma Suárez), una ejecutiva agresiva, vive su soltería ensimismada en la rutina de su entorno laboral en una importante empresa en la que hasta los recién llegados (hombres) cobran más, mientras abriga alguna esperanza de que su jefe sienta por ella alguna atracción. Julia (Adriana Ozores) es una profesora de matemáticas pesimista que ha perdido la vocación, intenta resolver los problemas de sus alumnos con un pragmatismo que oculta su temor a comprometerse a fondo, y se jacta de no necesitar ayuda de sus amigas. Amelia (Nathalie Poza), una ingenua encargada de un vivero con problemas para enfrentar la soledad, está inmersa en las inseguridades derivadas de dos divorcios e intenta una nueva relación, a punto de naufragar por el rechazo de la hijastra adolescente.

Un guiócomon preciso y ligero, que Querejeta comparte con su habitual colaborador Antonio Mercero, procura curiosidad mientras va tejiendo reflexiones sobre la vida en diálogos precisos y punzantes que, pese a un buen número de momentos de humor, dejan un sabor amargo a través de frases ácidas y crueles, donde la desilusión y la desesperanza juegan sus bazas. El machismo laboral, las desigualdades de género, el miedo a la pérdida de la capacidad de atracción sexual, el abandono, el feminismo, el temor a la soledad, son algunos de los muchos, quizás demasiados, temas que la cinta intenta abarcar. Acaso allí se fisure, pues no llega a profundizar ninguno de ellos. La puesta en escena adolece de cierta teatralidad aunque no deja de ser eficaz, y la banda sonora del argentino Federico Jusid resulta un tanto inocua.

La producción, minimalista e inteligente, se apoya en el talento de las actrices que aportan credibilidad a los perfiles, un tanto arquetípicos, de estas tres mujeres que intentan superar los desafíos de su edad, los prejuicios de una sociedad que ya convierte la discriminación en un deporte, y los miedos más diversos, entre los que uno, más que cualquiera, se siente como el más frío y letal: la invisibilidad.

 Eduardo J. Manola

España, 2020. Directora: Gracia Querejeta. Productores: Luis Collar y Jorge Moreno. Guión: Antonio Mercero y Gracia Querejeta Fotografía: Juan Carlos Gómez, en color. Música: Federico Jusid. Intérpretes: Emma Suárez, Adriana Ozores, Nathalie Poza, Blanca Portillo, Fernando Cayo, Pedro Casablanc, Francisca Horcajo, Carlos Olalla.