El visitante Temp. 1

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Richard Price versus Stephen King

Apenas un mes después de salir a la venta la novela de Stephen King, en mayo de 2018, ya se anunció su adaptación televisiva. Quizá lo más sorprendente es que el creador y guionista de la serie El visitante sea Richard Price, hasta ahora dedicado a tramas policíacas mucho más realistas en novela, cine y televisión.


DE PRICE RECORDAMOS LOS GUIONES cinematográficos de El color del dinero, Historias de Nueva York (el episodio de Scorsese), Melodía de seducción, La noche y la ciudad, La chica del gánster, El sabor de la muerte, Clockers (Camellos) y, en bastante menor medida, Shaft: The Return y El niño 44, su último guión para cine hasta la fecha, de 2015. También las adaptaciones llevadas a cabo de sus novelas en Stony, sangre caliente y Las pandillas del Bronx. Y otros libros suyos como «La vida fácil» y el extraordinario «Los impunes». En el medio televisivo, su trabajo es igualmente notorio: guiones de cinco episodios de The Wire y seis de The Deuce (Las crónicas de Times Square), ambas de David Simon, más la creación con Steven Zaillian de la miniserie The Night Of.

La mayoría de los títulos citados corresponden al género policíaco o al de intriga judicial, en diversas formas y formulaciones, y buena parte de su obra literaria pertenece igualmente a la novela negra y policíaca. De todo ello hay mucho en El visitante –el asesinato macabro de un niño pequeño, un posible sospechoso, un policía apesadumbrado por la muerte de su propio hijo–, pero esto es una historia de Stephen King y a partir del tercer episodio, aunque en el segundo ya se diseminan algunas pistas, lo sobrenatural cobra fuerza y todo empieza a ser distinto a lo que inicialmente parecía. No es True Detective, pero tampoco es Cujo o Carrie, para entendernos.

El visitante que da título a la serie cobra forma física en el segundo capítulo mostrado desde la distancia, una forma misteriosa con capucha que observa en silencio. Pero también es, o puede ser, el individuo que se le aparece a la hija pequeña del principal sospechoso del asesinato. Hasta aquí, lo misterioso y fantástico está filmado bajo el prisma del realismo policíaco. Entramos definitivamente en territorio King cuando en el tercer episodio aparece en escena el personaje de Holly Gibney. Es una mujer que padece aerofobia y, entre otras peculiaridades, necesita siempre sentarse en el mismo taburete del bar que frecuenta. Puede saber la altura de un rascacielos mirándolo desde un coche y, aunque no le gusta la música, se sabe las letras de todas las canciones rock compuestas desde 1954 hasta la actualidad. La necesitan para esclarecer ciertos aspectos de la investigación. Se genera así otro foco de tensión, ya que el agente Ralph Anderson no tolera lo inexplicable. Holly no es un personaje nuevo. Apareció en un anterior arco temático de la obra de King, precisamente su iniciación en la literatura de carácter más detectivesco: es la trilogía del investigador privado Bill Hodges, formada por las novelas «Mr. Mercedes», «Quien pierde paga» y «Fin de guardia».



LA CONTRADICCIÓN DEL DOBLE

Navegando entre la encuesta policial y los elementos sobrenaturales, El visitante es un relato centrado en la contradicción: Terry Maitland, el personaje que encarna Jason Bateman (quien dirige también los dos primeros episodios), es el principal sospechoso porque varias pruebas, entre ellas las huellas dactilares, confirman su presencia en los distintos lugares del crimen, pero a la misma hora del asesinato también se le vio en otros escenarios y existe el mismo número de pruebas fehacientes que lo demuestra. Las evidencias lo delatan como asesino, pero un vídeo demuestra su presencia en otro lugar, a 112 kilómetros de distancia, participando en un congreso literario en el que se debatían las razones por las que en las escuelas prohíben la lectura de «Matadero cinco» y no la de «La Ilíada», mucho más violenta según Terry (una disquisición muy de King). ¿Alguien puede dejar sus mismas huellas en dos escenarios diferentes a la misma hora del mismo día? En el tercer episodio comienza a hablarse del doppelgänger, el doble fantasmagórico, en un sentido que me recuerda un poco, en la actual ficción televisiva estadounidense, a la tercera temporada de Twin Peaks, cuando irrumpía en escena el doble perverso del agente Cooper. Ralph Anderson, ya lo hemos dicho, no tolera lo inexplicable, así que prefiere darle vueltas a la idea de un doble biológico que no es un hermano gemelo, ya que de tenerlo, Terry no sabe ni que existe. El relato mastica lentamente estos elementos creando una atmósfera concreta antes que un avance en la investigación de los acontecimientos, de ahí su divergencia como policíaco ortodoxo. La esencia de El visitanteestá en la contradicción y la perplejidad, en la obsesión policial por explicar lo que empieza a ser inexplicable, en la búsqueda del raciocinio.

SÚPLICA Y HUMILLACIÓN

Hay muchos más elementos que crean una extraña y compleja sensación de desazón. Todo lo que hace Terry en la fatídica noche le inculpa. «Es como si suplicara que lo cogiéramos», comenta Ralph antes de detenerlo, refiriéndose a las manchas de sangre en su camioneta, su entrada en un bar con la camisa llena de sangre, su mirada intrigante a la cámara de seguridad en la estación de tren o el rastro de su saliva detectado en las mordeduras en el cuello de la víctima. A pesar de la duda razonable, Ralph lo detiene, y lo hace delante de todo el mundo, durante un partido escolar de béisbol en el que Terry ejerce de entrenador. No es solo una detención, es una humillación en toda regla de consecuencias devastadoras para una comunidad pequeña en la que todo el mundo se conoce. Terry, además, trabaja con los niños. Su esposa e hijas quedan estigmatizados. Todo tiene una razón, por cruel que sea: Ralph proyecta sus fantasmas en Terry, le pregunta si alguna vez tocó a su hijo y hace lo que hace, al menos hasta el inicio del segundo capítulo, porque él también perdió a ese hijo violentamente y la pérdida y el dolor que no ha mitigado le influyen en sus conjeturas. Sin ser subtramas, el relato asume poco a poco distintos focos de atención: la tristeza y furia de la madre de Frankie, el niño asesinado, el peligro al que se enfrenta Terry en la cárcel, la situación en que queda la familia de este, la propia indagación policial, la incorporación del personaje de Holly, el cometido de un preso que modela un trozo de vidrio hasta convertirlo en una cuchilla mortal, los recuerdos de Ralph y su esposa…


«El visitante» presenta soluciones ya conocidas pero bien

utilizadas y recursos cambiantes en la serialidad televisiva



GIROS Y SUGERENCIAS

Estilística y estructuralmente, El visitante presenta soluciones ya conocidas pero bien utilizadas y recursos cambiantes en la serialidad televisiva. Por ejemplo, un giro importante que se produce al inicio de un episodio y no al final del anterior, modificando así la lógica de un recurso habitual para crear nuevas expectativas y dejar en suspense al telespectador durante los siete días siguientes. En la primera secuencia del segundo, de camino al juzgado, el hermano mayor de Frankie atenta contra Terry y es abatido por Ralph: es un giro inesperado pero, sobre todo, conlleva nuevos matices y conflictos éticos. La construcción del primer episodio no es lineal, jugando con la anticipación, el presente y la rememoración de manera nada recargada. Vemos la detención de Terry y, a continuación, pesquisas anteriores y posteriores a esa detención: la causa y el efecto están alterados. El inicio de la serie es extraordinario: la sugerencia antes que la evidencia. Los personajes se encuentran en la escena del crimen. «Hay señales de desgarro en el torso», comenta el oficial del GBI (la agencia policial independiente del estado de Georgia, nada que ver con el FBI). «¿Animal?», pregunta Ralph. «No», contesta el agente de forma lacónica. Ralph inclina la cabeza, se produce un silencio de entre diez y quince segundos y entran los títulos de crédito. Después, a medida que se van reconstruyendo los hechos, conoceremos la forma terrible en la que murió el niño, las mordeduras y los desgarros sufridos, y que fue sodomizado con una rama, pero esta primera escena, esta presentación y forma de entrar en materia, resulta extremadamente concluyente: solo una breve conversación, un gesto y un silencio prolongado para comprender a lo que nos enfrentamos.

CODA

Parece que Stephen King vive ahora en televisión la misma efervescencia, en cuanto a su relación con las imágenes en movimiento, que experimentó en el cine de los años ochenta. Entonces fue el interés de directores adscritos o no al género, como John Carpenter, Stanley Kubrick, Brian De Palma, David Cronenberg, Tobe Hooper (este en formato televisivo: la excelente El misterio de Salem’s Lot), Lewis Teague, George A. Romero, Larry Cohen, Mary Lambert y Rob Reiner, en adaptar sus novelas con resultados generalmente buenos. Dos décadas después, sin romperse su relación, menos fructífera, con el cine –La torre oscura, It, los remakes de Carrie y Cementerio de animales, En la hierba alta, Doctor Sueño–, King ha hallado un nuevo ecosistema en las series de televisión: desde 2015 se han producido La cúpula, 22.11.63, La niebla, Castle Rock, Mr. Mercedes –la primera entrega de las andanzas del detective Bill Hodges, interpretado por Brendan Gleason–, Apocalipsisy ahora El visitante. De un modo u otro, el de Portland sigue estando presente en el relato policial, fantástico y terrorífico de nuestro tiempo.

Quim Casas


USA, 2020. T.O.: «The Outsider». Directores: Jason Bateman, Andrew Bernstein y Charlotte Brändström. Creador: Richard Price. Intérpretes: Ben Mendelsohn, Jason Bateman, Julianne Nicholson, Cynthia Erivo, Mare Winningham. DISPONIBLE EN HBO.