PEQUEÑAS MENTIRAS PARA ESTAR JUNTOS

en Análisis/Críticas por

Años después, todo sigue igual

EL GRAN ÉXITO DE PEQUEÑAS MENTIRAS sin importancia (Les petits mouchoirs, Guillaume Canet, 2010), convirtiéndose en la película más taquillera de aquel año en Francia, y el éxito del que está disfrutando su segunda parte, Pequeñas mentiras para estar juntos (Nous finirons ensemble, Guillaume Canet, 2019), son las dos razones más poderosas que pueden explicar la existencia de esta secuela. Los números, evidentemente, están dando la razón al producto, pero el resultado dista mucho de ser, no solo convincente, que no lo es, sino medianamente lógico en cuanto a la nula aportación con respecto a la película precedente.

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