LA PIEL

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LA PIEL Liliana Cavani

ITALIA-FRANCIA, 1981. T.O.: «LA PELLE». DIRECTORA: LILIANA CAVANI. INTÉRPRETES: MARCELLO MASTROIANNI, KEN MARSHALL, BURT LANCASTER, CARLO GIUFFRÉ, CLAUDIA CARDINALE, YANN BABILÉE. EDITADO POR DIVISA HOME VIDEO.


La última secuencia de la traducción cinematográfica de Liliana Cavani de la novela homónima escrita por Curzio Malaparte en 1949 muestra la llegada de las tropas norteamericanas a Roma. Mientras avanza la caravana, liderada por el general Mark Clark, el personaje interpretado por Burt Lancaster, numerosos vecinos dan la bienvenida a los soldados libertadores arrojando flores y agitando con entusiasmo banderitas de los Estados Unidos. Uno de estos individuos anónimos se coloca delante de uno de los pesados tanques y a continuación es atropellado. El carro de combate literalmente pasa por encima del desdichado y lo revienta. La improvisada fiesta de bienvenida se interrumpe y el convoy forastero para. Mientras diferentes personajes observan el trágico accidente, envueltos en caos y llantos, la cineasta impone al espectador la desagradable imagen del cadáver mutilado. Seguidamente, vemos un plano del personaje de Mastroianni, el propio Malaparte, tratando de contener el asco y la ira. Los pisoteados restos sanguinolentos del desconocido simbolizan perfectamente a la propia Italia de 1943. Este plano supone un impecable y terrible resumen del relato expuesto en la película. La Italia de la liberación es un espacio corrupto completamente desintegrado. Cavani vuelve con La piel a las fotografías de la Segunda Guerra Mundial después del mediometraje La donna nella Resistenza (1965) o Portero de noche (1974). Al igual que en las imágenes del pasado representadas en el campo de concentración por Bogarde y Rampling, una extraña atmósfera malsana e irreal cubre muchas de las secuencias de la película. La conexión se hace evidente sobre todo en el alucinado momento de la erupción del Vesubio. El Nápoles roto radiografiado hasta entonces, el marco central de la obra, muta y crea en los fotogramas una especie de curioso clon del infierno de Dante. Entonces el film explosiona y libera la auténtica y macabra cara de un pueblo deshecho. La cineasta cambia también su escritura y organiza una breve performance del horror. En realidad, La piel es un dramático recorrido por las monstruosidades producidas por la guerra. Malaparte asume, paciente, el rol de guía de los hipócritas visitantes bárbaros y el de árbitro del ejército norteamericano y un mafioso local en la negociación por el intercambio de prisioneros alemanes. En la Nápoles liberada la vida de un ser humano no vale nada. El malhechor calcula el valor de los presos a partir de su peso, son solo cosas, y un padre prostituye a su hija virgen. Cavani sigue con su cámara al escritor en el tour y explica los resultados de las distintas paradas. Seguramente hay un punto de no retorno en el viaje: la visita a los bajos fondos con la aviadora Deborah Wyatt. En la exploración Malaparte y la mujer son testigos de la venta de unos niños a unos lujuriosos soldados marroquíes. Cuando, profundamente conmocionada por la imagen, la norteamericana insulta a unos sujetos que entregan a cambio de una miseria a sus hijos como juguetes sexuales, el capitán Mastroianni responde que en manos de los degenerados al menos tienen una posibilidad de sobrevivir, sus familiares no se los comerán. El tétrico descubrimiento en un restaurante, en un plato, de los huesos de una mano humana certifican las palabras. En la Italia liberada un individuo solo puede tratar de comer o ser comido.

Ramón Alfonso