LITUS

en Análisis/Críticas por

Tibieza mediterránea

LOS PUENTES ENTRE TEATRO Y CINE SUELEN ANTOJARSE más transitables de lo que en muchas ocasiones son. Por eso, abundan las adaptaciones disfuncionales cuyas decisiones de mantener una retórica propia de la dramaturgia clásica, enfatizar la gesticulación interpretativa o apostar a ultranza por un único espacio a modo de escenario pueden lastrar obras que fluían perfectamente sobre las tablas y después, en la transición hacia el séptimo arte, pierden frescura y genuinidad. Emblemático, por grandilocuente, es el Macbeth (2013) del australiano Justin Kurzel, quien de la mano de Michael Fassbender y Marion Cotillard adaptaba a Shakerpeare demostrando de paso una monumental consciencia de la composición y la atmósfera, fotografía de Adam Arkapaw mediante.

Contenido reservado para suscriptores. Para acceder al contenido haz el login siguiendo este link:
Para ingresar como nuevo miembro sigue este link: NUEVO MIEMBRO.