LOS NIÑOS DEL BRASIL

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LOS NIÑOS DEL BRASIL Franklin J. Schaffner

REINO UNIDO-USA, 1978. T.O.: «THE BOYS FROM BRAZIL». DIRECTOR: FRANKLIN J. SCHAFFNER. INTÉRPRETES: GREGORY PECK, LAURENCE OLIVIER, JAMES MASON, LILLI PALMER, UTA HAGEN, STEVE GUTTENBERG. EDITADO POR DIVISA.


A finales de 1976 la ABC estrena una suerte de secuela apócrifa de La semilla del diablo (1968), ¿Qué pasó con el bebé de Rosemary? Conducido por el montador de la película de Polanski, el telefilm, chirriante y poco atendido, detalla los esfuerzos de la protagonista para evitar que su hijo Adrian caiga definitivamente en las garras de los adoradores de Satán. Seguramente descontento con la dirección tomada por sus criaturas en imagen, Ira Levin, el autor de la historia original, publica en 1997 el libro «El hijo de Rosemary », en el que se presenta al retoño del demonio bajo las trazas de un JFK de comienzos del nuevo milenio, tal y como, en efecto, muestra la serie La profecía al adulto heredero Thorn en El final de Damien (1981). La alusión al ciclo luciferino inaugurado por Richard Donner a partir de la novela de David Seltzer no es casual. Es cierto que en tres décadas Levin no retoma la historia construida en su escrito más famoso. Ahora bien, también es cierto que en alguna de las obras redactadas a continuación propone invenciones que bien podrían sumarse a la crónica de Rosemary y su vástago. El caso más revelador y significativo es el de Los niños del Brasil, una especie de fusión de La semilla del diablo y La profecía con un thriller conspirativo, recorrida por un Joseph Mengele avejentado y convertido en mad doctor obsesionado con el advenimiento del Cuarto Reich y la clonación de Hitler. Aunque el escritor cambia los personajes y escenarios, y se suma a la corriente literaria que a mediados de los años setenta explora el hipotético regreso del nazismo, igualmente parece desarrollar, significativamente el mismo año del estreno de la TV movie, un segundo bloque de la serie situado en la adolescencia del anticristo, como La maldición de Damien (1978). Así, el inquietante muchacho clon del Führer surge representando a un nuevo Adrian. Franklin J. Schaffner, el cineasta encargado de traducir a imagen los párrafos de Levin, es consciente de la conexión, también del fluido y enriquecedor diálogo establecido con las criaturas del film de Donner, y la utiliza en el montaje de un escalofriante relato de suspense perfeccionado por expresivas anotaciones casi sobrenaturales. El nexo con la película del niño Damien se consolida por la sorprendente utilización de Gregory Peck, precisamente el actor que da vida al padre del anticristo en la interpretación cinematográfica del libro de Seltzer. En Los niños del Brasil el actor, representando a un mefistofélico Mengele, uno de los pocos personajes verdaderamente negativos de su filmografía, personaliza el rol de peligroso guardián del heredero. Incluso, como antes la actriz Billie Whitelaw, comparte secuencia con peligrosos dogos negros. Para Schaffner los grupúsculos nacionalsocialistas refugiados en Latinoamérica son derivados directos de la secta satánica de La semilla del diablo. Peck es quien subraya la estrecha relación entre clanes con su caracterización trastornada y de ultratumba. Los niños del Brasil, enérgico best seller fílmico de miedo e intriga, supone además de un título lo suficientemente conocido por muchos aficionados el último trabajo considerable de un realizador, quizá irregular, más brillante en sus muchos momentos de inspiración, que años antes ofrece volúmenes de la trascendencia de El planeta de los simios (1968).

Ramón Alfonso