LA CANCIÓN DE SWAY LAKE

en Análisis/Críticas por

Terapia de jazz para nostálgicos

EL CINEASTA ESTADOUNIDENSE ARI GOLD DEBUTÓ en dirección de largometraje en 2008 con la comedia Adventures of Power, que a pesar de formar parte de las secciones oficiales de Sundance y Karlovy Vary, no llegó a nuestras salas. La ópera prima de Gold revelaba dos filias que reaparecen en La canción de Sway Lake: la música –el protagonista de la primera es un impetuoso aspirante a batería, mientras que en la segunda son dos románticos coleccionistas de jazz clásico– y los escenarios y su singularidad como agentes narrativos: en la primera una fábrica enorme en un pueblo remoto; en la segunda un lago que es, en la ficción, un bucólico y emblemático escenario de veraneo, símbolo de una época y sociedad.

Contenido reservado para suscriptores. Para acceder al contenido haz el login siguiendo este link:
Para ingresar como nuevo miembro sigue este link: NUEVO MIEMBRO.