Fruitvale Station

en Más información/TV por

Ver o mirar

BASTÓ UN FILM PARA QUE RYAN Coogler saltara a la primera división de la industria cinematográfica norteamericana, y un sólido segundo film para alcanzar los grandes presupuestos que supone una cinta como Black Panther, que además de sus tres estatuillas doradas es la novena de mayor recaudación de la historia y la cinta de superhéroes de mayor recaudación en territorio norteamericano. Con semejante trayectoria es difícil no perder de vista la realidad, pero lo cierto es que Coogler desde el principio nos ha estado hablando de qué hacer con la imagen real en un mundo de ficciones. Fruitvale Station (2013) arranca con las imágenes reales del homicidio de Oscar Grant en 2009 grabadas por transeúntes y amigos allí presentes, mientras que en Creed (2015) la estatua real de Rocky Balboa era asimilada por el guión del propio Coogler difuminando esa frontera entre lo documental y la ficción. A su vez Black Panther buscaba una relectura high tech de la simbología afroamericana en un espacio tan milimetrado como lo es el universo Marvel, permitiendo al cine dotar de un sentido y un propósito en el presente de aquellas imágenes que sembraron el pasado.

Así, Fruitvale Station arranca con las imágenes del homicidio, pausadas en el instante del disparo, donde arranca entonces la narración del protagonista, el joven Oscar Grant (interpretado por un brillante Michael B. Jordan) y su intento de sacar adelante a su familia siendo incapaz de conseguir un trabajo. La fatalidad impregna todo el film gracias a las poderosas imágenes que lo inician, pero también por la clásica historia del buen chico incapaz de estar por encima de sus errores, desplazando el interés hacia el drama social y no hacia los hechos que condujeron a su muerte, tanto es así que ese tercer acto donde los problemas parecen ser derrotados adquiere un tono de cierre con final feliz que obviamente contrasta con el que finalmente presenciamos y al que apenas dedica 20 minutos el director, sabiendo que su discurso ya viene dado por las imágenes de teléfonos móviles grabadas cuatro años antes.

A partir de ahí la labor de Coogler se torna documental, dibujando poco a poco los rostros que al principio del film eran meramente pixeles, reconstruyendo una actitud corporal y una historia con la que llenar el vacío que dejan las imágenes del homicidio, qué hay tras esa vida que se perdió, a la manera que Creed transpone una figura conocida para todos como Rocky en un muchacho que aún respira esperanza. Y qué duda cabe que el uso de esas imágenes al arranque del film suponen una manipulación directa del espectador, que desde su arranque no tiene más alternativa que observar a los personajes con piedad, tirando más del azar que de la culpa para dibujar la tragedia pero recordándonos que la representación no se acomoda en la ficción, sino que las imágenes son un arma con la que cambiar nuestra realidad, y Fruitvale Station, tan parcial o dulcificada como la realidad que decidimos ver a través de nuestros móviles.

Nicolás Ruiz


USA, 2013. T.O.: «Fruitvale Station». Director: Ryan Coogler. Intérpretes: Michael B. Jordan, Melonie Diaz, Octavia Spencer, Kevin Durand, Ariana Neal, Ahna O’Reilly. DISPONIBLE EN FILMIN