TRES AMIGOS, SUS MUJERES… Y LOS OTROS

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TRES AMIGOS, SUS MUJERES… Y LOS OTROS Claude Sautet

FRANCIA-ITALIA, 1974. T.O.: «VINCENT, FRANÇOIS, PAUL… ET LES AUTRES». DIRECTOR: CLAUDE SAUTET. INTÉRPRETES: YVES MONTAND, MICHEL PICCOLI, SERGE REGGIANI, GÉRARD DEPARDIEU. EDITADO POR DIVISA HOME VIDEO


El relato de Vincent, Paul y François, los tres amigos protagonistas del largometraje, o, mejor dicho, la recopilación de las precisas partes, situadas en la Francia de mediados de los años setenta, de un relato largo, se adivina, de camaradería, amoríos y frustraciones recogidas con mano maestra por Claude Sautet, termina de asentar en la filmografía del cineasta la escritura introspectiva presentada cuatro años antes con Las cosas de la vida (Les choses de la vie, 1970), el primer capítulo de una dilatada indagación de, pongamos, las tristezas del corazón de un puñado de individuos ligados a cierta burguesía francesa. En realidad, el título Las cosas de la vida podría llegar a interpretarse como el nombre global de un conjunto formado por una lista de films más o menos interconectados, escenificados en espacios análogos en un periodo de veinticinco años, del ciclo Pompidou al final del de Mitterrand, inspirado de algún modo, conscientemente o no, por el impresionante proyecto de «La comedia humana» de Balzac. La redacción, después del estreno de la pieza inaugural, de la serie, convertida quizá en el proyecto artístico de su vida, ocupa en efecto la casi totalidad de los esfuerzos creativos de un Sautet que voluntariamente apenas se aparta de la ruta para presentar alguna pieza diferente, como esa Max y los chatarreros (Max et les ferrailleurs, 1971), un amargado y violento thriller interpretado por sus inseparables Michel Piccoli y Romy Schneider con el que parece cerrar además y definitivamente el primer apartado de su filmografía vinculado al género negro. Piccoli precisamente es uno de los miembros del trío de compadres retratado en el film de 1974, el médico con problemas conyugales François. Los otros dos personajes, el empresario Vincent y el escritor que ya no puede escribir Paul, son representados en pantalla por Yves Montand y Serge Reggiani. Aunque Tres amigos, sus mujeres… y los otros, tal y como anuncia el título, encierra cierta preferencia por la narración colectiva, y es que en resumen se trata de un cuadro impresionista de una pequeña comunidad, el personaje de Montand pronto se adueña del texto con su optimismo casi infantil y también su manifiesta melancolía. Así, el retrato del patrono de mediana edad arruinado y separado de la esposa y la amante define el acentuado temperamento nostálgico de la película. La inmediata fusión del personaje con la imagen y genio del intérprete promueve a su vez la concreción de una acertada foto íntima del propio artista, parecida a las mostradas antes de Piccoli o Schneider. La asociación es tan perfecta que muchas de las secuencias actuadas por Vincent parecen sacadas de la biografía de Montand, particularmente esas láminas campestres dominicales en compañía de los amigos tan parecidas a las descritas por Jorge Semprún en varios párrafos de su fabuloso libro «La vida continua». Sautet, puede que deslumbrado por el actor y su personaje, decide acertadamente convertir a Paul y François, también al joven aspirante a boxeador encarnado por Depardieu, suerte de Sancho Panza asociado a Vincent, en figuras secundarias. Reunidos en los fotogramas del film, los sujetos de celuloide logran dictar al realizador un hermoso cuento sobre las desilusiones y las tristes consecuencias de las derrotas.

Ramón Alfonso